La educación ambiental
El
advenimiento del desarrollo industrial y tecnológico, con las comodidades que
nos ofrece la vida moderna, nos lleva a modificar, a veces drásticamente,
nuestro entorno. Aunque los seres vivos, y en particular nuestra especie, han
interactuado con el medio y lo han alterado desde siempre, lo preocupante de la
situación actual es la rapidez con la que se producen estos cambios, así como
también su carácter masivo y la universalidad de sus consecuencias.
La
Reserva Ecológica Costanera Sur es uno de los pocos relictos del ecosistema
ribereño platense. Constituye un ecosistema único en el contexto de una mega
Ciudad como Buenos Aires, y como tal, representa uno de los pocos espacios
naturales que ofrecen sitios de nidificación y cría de una variada
biodiversidad.
Es
común pensar que el medio ambiente está “lejos”, fuera de las ciudades en las
que vivimos y que, en general, el término ambiente o medio ambiente se
aplica solamente a
los grandes ecosistemas
naturales, como la
selva Amazónica, los bosques de Coihue o las Yungas.
Sin
embargo, en las últimas décadas hemos comenzado a comprender que los
problemas ambientales ya
no pertenecen exclusivamente a
los grandes ecosistemas ni
parecen independientes unos de otros.
La situación
actual nos ha
mostrado que la
problemática ambiental está
constituida por elementos que se relacionan entre sí formando intricadas redes
y configurando una realidad diferente a la simple acumulación de todos ellos.
Lamentablemente hemos tenido que aprender en forma drástica, que el mal
uso o
la ausencia de
planificación del suelo
pueden producir nefastas inundaciones. También
la explotación intensiva
de una especie
comercial puede exterminar ese recurso provocando, no sólo un problema
ecológico, sino involucrar aspectos
económicos y sociales que comprometen el bienestar de la población.
Rol de la educación ambiental
En
este contexto, la educación ambiental promueve un aprendizaje innovador,
donde la
participación ciudadana juegue
un rol importante,
tanto en la comprensión de los problemas ambientales
como en sus soluciones.
Sabemos
que las respuestas a la actual crisis ambiental no pueden ser solamente
tecnológicas. El desafío
que enfrentamos supone
un reto a los valores de la sociedad
contemporánea estimulando cambios de
conducta y, fundamentalmente,
requiriendo el compromiso y la participación de cada uno de nosotros.
Conciencia ciudadana
Seguramente usted
habrá escuchado acerca
de las distintas
reuniones internacionales que se han llevado a
cabo en las
últimas décadas sobre
la problemática ambiental.
Desde los
años setenta, cuando
se cuestionó el
modelo de crecimiento establecido y se denunció su
impacto sobre el medio ambiente, hemos ido cambiando nuestra percepción sobre
lo que provoca la alteración del ambiente tal como lo registra la imagen
anterior.
Actualmente,
existe una preocupación sobre las consecuencias ambientales y sobre la salud,
no sólo de los ecosistemas posiblemente afectados, sino sobre la calidad de
vida de los ciudadanos que convivan con ese emprendimiento.
La
Organización de las Naciones Unidas -a través de sus organismos (UNESCO y
PNUMA) -, ha sido
uno de las
principales organismos a nivel
internacional que impulsaron
los estudios y
programas de educación
ambiental.
En
nuestro país son bastante numerosos los ejemplos de esta situación.
Hace unos
pocos años, los
vecinos de la
Ciudad de Esquel,
en la provincia de Chubut, se
movilizaron para impedir un emprendimiento minero a gran escala. Más
recientemente, alcanzaron gran difusión las protestas de los habitantes de
Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, con relación a la instalación de
industrias pasteras en Uruguay.
Poco
a poco, comenzamos a realizar una nueva lectura del medio donde vivimos, lo
que da lugar
a una nueva
cosmovisión, una nueva percepción de
la relación ser
humano - sociedad - medio, que va instalándose en nuestro pensamiento. En
este momento, se plantea la inminente necesidad de adoptar medidas educativas y
diseñar estrategias en educación ambiental para alertar a los ciudadanos sobre
el creciente deterioro del planeta.
Podemos decir
que la educación
ambiental es, además
de medio educativo, contenidos
a estudiar o
recursos didácticos, una
entidad suficiente como para constituirse en finalidad y objeto de la
educación (Martínez Huerta, 2007).
Educar
ambientalmente a la población implica no sólo enseñar sobre los procesos
físicos, biológicos y sociales del ambiente, sino también integrar estos
conocimientos en una visión dinámica del ambiente y su estructura sistémica.
Es necesario,
además, discutir sobre
los valores y
las habilidades necesarias para
participar de manera responsable en la prevención y la solución de los
problemas ambientales, participando activamente en los procesos de gestión de
la calidad ambiental.
Definición de la educación
ambiental
La educación
ambiental, constituye, entonces,
la preparación de
los ciudadanos para motivar
una toma de
conciencia sobre la
problemática ambiental, que integre
la selección de
valores y comportamientos para impulsar la participación efectiva en el
proceso de toma de decisiones.
En este
sentido, la educación
ambiental no se
restringe solamente a la
educación formal, sino que se completa a través de la educación no formal,
tanto en la divulgación de temas científicos como en la concientización y el
desarrollo de estrategias para reorientar los modelos de desarrollo hacia la
sostenibilidad.
Como queda
expuesto, la educación
ambiental constituye un
proceso continuo de aprendizaje,
donde la práctica
educativa se convierte
en un sistema abierto a la
sociedad.
En
el año 1972, se realizó la primera cumbre mundial sobre temas ambientales en la
ciudad de Estocolmo donde, básicamente, se advirtió sobre los efectos de
la acción humana
sobre el entorno.
Ya desde esas
primeras discusiones ambientales (ver Anexo 1, Principio 19 en el
Campus), podemos observar la importancia que se otorga a la educación
ambiental.
Objetivos
de la educación ambiental
Los objetivos
de la educación
ambiental, definidos por
el Seminario Internacional de
Educación Ambiental (Belgrado, 1975), pueden sintetizarse del siguiente modo:
Toma
de conciencia: Implica “ayudar” a los individuos a
adquirir una mayor sensibilidad y conciencia del ambiente y sus problemas
conexos.
Adquisición
de conocimientos: Consiste
en adquirir los
conocimientos y competencias
necesarias para la comprensión básica del ambiente en su
totalidad, de sus problemas conexos y del rol del ser humano; lo que implica
una responsabilidad crítica e ineludible hacia las cuestiones ambientales.
Promover la participación: Requiere de
la discusión, en términos individuales y colectivos, de los valores
sociales y el
interés por el
ambiente, con el
objetivo de impulsar
la participación activa de los ciudadanos en las cuestiones ambientales.
¿La educación ambiental puede “salvar” nuestro
planeta?
La educación
ambiental es el
punto de partida para lograr cambios en las actitudes
y colocar el tema ambiental como motivo de discusión preliminar en la
planificación.
Sabemos
que la acción educativa, por sí sola, no es suficiente para responder al reto
ambiental. Sin embargo, constituye un pilar fundamental, sumado a la
legislación, las políticas, las
medidas de control
y las decisiones gubernamentales, para operar como
elemento trasformador.
Actividad
1
Indique si es verdadero (v) o falso (f)
y justifica
·
Existen
muchos problemas ambientales
que están alterando nuestro
planeta. Estos, a su vez, guardan estrecha
relación con otros problemas económicos y sociales
·
Desde
los comienzos de
la civilización el
hombre fue consciente de los impactos
ambientales de su accionar.
·
Podemos
considerar la solidaridad
como un valor ambiental.
Definición de ambiente
El
ambiente, un sistema en
permanente transformación: El
concepto y la definición de ambiente han ido evolucionando en las últimas
décadas. Ya en
la conferencia de
Estocolmo, en 1972, se definía el medio ambiente como
el conjunto, en
un momento dado,
de los agentes
físicos, químicos, biológicos y
los factores sociales
susceptibles a causar
un efecto directo o
indirecto, inmediato o a
largo plazo, sobre
los seres vivos y las actividades humanas.
Un
año más tarde, en una definición del Programa del Hombre y la Biosfera (MAB) de
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO), se incluyó
en esta definición
otro concepto, el
de dinámica: el medio ambiente es
un sistema multidimensional de interrelaciones complejas en continuo estado de
cambio.
Concepción
del ambiente
Actualmente
consideramos el ambiente como la conjugación de componentes biológicos,
químicos, físicos y socioculturales que interactúan y se modifican entre sí.
En
otras palabras, el ambiente constituye un todo integral e integrado, cuyos
elementos se combinan
interdependientemente
formando una unidad indisoluble.
De
esta forma, el ambiente puede entenderse como un macrosistema formado por varios
subsistemas que interaccionan entre
sí. En este
marco, los problemas ambientales también
incluyen las alteraciones entre
las interacciones de los componentes del sistema, configurando de este
modo una expresión más dinámica del concepto de ambiente.
Integración de aspectos ambientales,
culturales, sociales
En síntesis,
los problemas ambientales
que afrontamos en la actualidad sobrepasan los
temas habituales referidos
a contaminación, vertidos, inundaciones, etc.,
ya que incorporan
además los aspectos
ligados a cuestiones sociales,
culturales o económicas.
¿Ambiente o Medio Ambiente?
Mucho se
ha discutido acerca
de estos vocablos, producto de una mala traducción de
la palabra environment de la lengua inglesa. Lo cierto es que la frase “medio
ambiente” resulta redundante y no implica el mismo concepto que la palabra
ambiente.
Compartamos
el siguiente texto del Dr. M. Sommer publicado en la revista Waste Magazine
(2001) que da una idea bastante clara
acerca de esta controversia:
Medio
ambiente es una traducción de environment “Hace mucho
tiempo que en
Iberoamérica impusieron el
vocablo medio ambiente para
traducir environment al español. Esto es un contrasentido y un grave error
de gramática que
encierra una incongruencia
lingüística con deficiencia de
contenido; por tanto,
seguir aplicando dicha expresión
es afianzar esta desviación idiomática y aumentar la confusión
generalizada que predomina en toda instancia social.
En español
no se debe
decir o escribir “Medio
Ambiente”, porque es como una redundancia que mediatiza y desvirtúa el
concepto. Esto se nota, enlazando dicho vocablo con otras palabras para tratar
de fijar definiciones y que sólo generan frases gramaticalmente vacías o
ambiguas, porque no definen nada: educación medioambiental, problemas
medioambientales, entre otras.
La palabra medio identifica
substrato como pueden ser el suelo, el agua y el aire, las cuales bien
conjugadas con otras sí definen al ambiente. ¿Por qué entonces seguir aplicando
el término medio ambiente si no es correcto?”
Según Sommer
(Waste Magazine, 2001),
todavía algunos justifican
la vigencia de ese
vocablo argumentando que
algunas instituciones
internacionales, como PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, o CNUMAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente
y el Desarrollo) lo tienen en sus siglas. También se ha dicho que es un término
familiar para la mayoría de la gente.
De
todos modos, y más allá de los errores gramaticales, todos debemos estar
seguros qué se entiende por ambiente y cuáles son las implicancias directas de
los problemas ambientales.
Actividad 2
Con
el texto anterior realiza un mapa conceptual o una red de conceptos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAnte la imposibilidad del envío de trabajos a causa del desconocimiento del manejo de programas como CMAP o word para insertar la flecha y recuadrar, podrán presentar en lugar de un mapa conceptual, un resumen.
ResponderEliminarEl último día de entrega es el martes seis de mayo. No voy a aceptar plaggio. Manden los trabajos por mensaje interno o al correo marisalherr@gmail.com
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